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ORIGEN, PATOLOGÍA EVOLUCIÓN Y SUPERACIÓN DEL CAPITALISMO

PREÁMBULO

 

Antes de entrar a desbrozar los temas relacionados en esta serie de artículos someto a vuestra consideración el previsible desarrollo que se habrá de concitar como consecuencia de las pretensiones del Capitalismo por mantener incólumes las desigualdades de las que se ha venido aprovechando; unas desigualdades que han llegado a su máxima expresión con una globalización, y una financiarización que se han saltado todos los parámetros que deben de regir en una economía al servicio de la ciudadanía.

 

Las previsiones son las siguientes:

 

Asumida su necesidad de seguir obteniendo beneficios sea cual fuere el método que hubiera de seguir, el Capitalismo se habrá de ver enfrentado con la virtualidad de que debido a la competitividad que demanda el modelo productivo será preciso seguir prescindiendo de mano de obra asalariada para reemplazarla por la informática y la robótica; por una parte se encontrará con que como consecuencia del pronóstico de que en muy pocas décadas el 1% de la población detentará la misma riqueza que el 99% restante, esta enorme diferencia porcentual, al no tener trabajo y tener que ser subvenida con los beneficios que el Capital pueda obtener a través de la tecnología, se producirá la singularidad de que ni una sola fracción de los beneficios que haya obtenido podrá seguir engrosándolo. Se habrá convertido en cocinero de unas viandas que constituirán el fruto de sus propias contradicciones. Ese 99% sólo podría gastar lo que como subvenciones hubiera recibido; por lo que consecuentemente, al no poder extraer ninguna plusvalía de la mayor parte del trabajo realizado a través de la tecnología, las actividades del Capitalismo habrán llegado a un punto muerto. Se encontrará en un callejón sin salida; un cul-de-sac en el que (de no ocurrir lo que mucho antes de esta estadio habría de acaecer) estará endógenamente consumiendo sus propios recursos. Y para salir de este callejón tendrá que derrumbar todo lo que se pueda interponer en su camino. Lo cual me lleva a rememorar el contenido de la obra “Informe Lugano” de Susan George. Aquél en el que según su autora, para soslayar una situación en la que una parte sustancial de la población estaría sobrando, tendrá que recurrir a algo tan antiguo como aquello que se solvento con el invento del garrote. Lo que ocurre es que en la actualidad el dominio no se suele imponer a garrotazos. Se llevaría a cabo a través de una tecnología que, como consecuencia de la intromisión de un matrimonio que contribuyó a que el ejercicio de la fuerza no fuerza unipolar, resulta bastante improbable. Y esto le ha puesto un molesto bozal a la bestia. Ha incrementado el riesgo; pero ha evitado que a tenor de la existencia de la potencial existencia de ese riesgo la bestia, más que bestia se hubiera convertido en un morlock. Una bestia con etiquetas gubernamentales o semi-gubernamentales que amparándose en los singulares derechos de todos aquellos que tremolan una banderita, considera lo que unilateralmente es necesario inmolar. Y la hace de una forma tan solapada, tan abyecta y tan hipócrita, que para la mayor parte de la sociedad es prácticamente imposible demostrar que elementos de lo que constituye su ADN son los que la instruyen sobre quiénes debe de dirigir sus zarpas; un conjunto de sujetos que constituyendo una canalla cobarde y estúpida que en su egoísmo no puede entender que en el supuesto de que el Capital se pudiera liberar de una u otra forma de todas las gabelas con las que de otra forma o una tendría que subvenir a ese 99% ¿para quién iba a producir?; ¿para sí mismo? En la asunción de que los que conformaran ese 1% tendrían que solventar este problema detrayendo unos de otros lo que supuestamente considerarían como beneficios ¿no estaría el Capital fagocitándose a sí mismo?; ¿no sabemos que el beneficio se genera en la plusvalía obtenida a través del trabajo enajenado?

 

Según dijo Epicuro y nos confirma la realidad, "El hombre es rico desde que se familiarizó con la escasez"; es decir, desde que se estableció una diferencia entre lo que poseían unos y lo que no poseían los demás. En el momento en el que todos fueran ricos, ninguno podría serlo.

 

 

 

 

Además ocurriría que para impedir que esa tecnología alcanzara una complejidad y autonomía que pusiera en peligro la subordinación que supuestamente hubiera de desarrollar, estas especificidades de lo tecnológico tendrían que ser supervisadas y consecuentemente controladas por unas entidades desvinculadas de la tecnología; es decir, unos seres provistos de una capacidad de raciocinio y al mismo tiempo despojados de la facultad de ejercer el libre albedrío; (algo parecido a la obediencia debida que se exige a los que han de asegurar el mantenimiento del modelo). Para lo cual, o bien se necesitaría recurrir a una elaborada química, o a unas clonaciones a lo Huxley. Porque lo cierto es que a la velocidad y la irreversibilidad con la que está evolucionando la tecnología, en un futuro a la vuelta de la esquina, los algoritmos con los que procesar su desarrollo estarán haciendo uso de tal cantidad de datos que al poder contrastarse le estarán obligando a la bestia el tener que aceptar algo que la bestia ya sabía: lo peligroso que es deducir.

 

En concordancia con lo manifestado en el párrafo anterior, lo más curioso y al mismo tiempo lo más esperanzador de lo que, a través del supuesto contemplado nos habrá de ser dable alcanzar es que en lo que ha sido dicho tenemos la manera de poder soslayar su rigor. Y es que como ha sido mencionado el factor principal con el que el Capitalismo ejerce su imperio es el control. El control con el que fiscaliza y verifica las actividades de todos los que se hallen fuera de su esfera. Mientras que los de abajo nos encontramos controlados a través de la tecnología, los de arriba supervisan e intervienen el control; y consecuentemente eluden sus funciones. Pero el control se le está escapando de sus garras. Por muchas pseudos leyes con las que sus lacayos le quieran amparar, le habrá de acaecer lo mismo que ocurrió cuando se inventó la imprenta. A pesar de las leyes y las quemas de libros, la expansión del conocimiento fue y es tan imparable; como lo es la de la tecnología. Sobre todo si tenemos en cuenta que, como ha sido anteriormente señalado, para llevar a cabo ese control, el Capital necesitará de la colaboración de los de abajo. Incluido la de aquéllos embridados por la “obediencia debida”; es decir, el control tendrá que ser ejercido por unas entidades extrañas a lo que por su naturaleza está representando el Capital.

 

Es cierto que a través de la globalización el Capital ha encontrado la forma de prologar su agonía en cada uno de los enclaves en los que se desenvuelve, pero no es menos cierto que a pesar de que está demorando el vaticinio con el que lo sentenció Marx, debido a su insaciable propensión a esquilmar todo lo existente, le resulta imposible evitar lo ineludible. Ha generado tal cúmulo de asonadas y tal el de expolios al que ha sometido al 99% de la población que racionalmente (y digo racional porque las fuerzas que están manteniéndolo no pueden permanecer indefinidamente en contra de la ciudadanía, del ejercicio de una justicia con tal nombre y de la propia capacidad de razonar), que una salida hacia el Exterior en la búsqueda de otros mercados no podrá superar lo que se está produciendo en sus propias entrañas. Esto es lo que el Capitalismo trata de resolver a través del TTPI. Aunar fuerzas con los que se encuentran en su misma situación para poder seguir ejerciendo un predominio ante terceros. Al igual que en este país trató de solventar el problema de la Cajas de Ahorro que fueron quebradas, unificándolas en una entidad que hubo de ser rescatada el Capitalismo es incapaz de entender que a diferencia de las matemáticas, con la unión de dos menos no es posible conseguir un más. Lo que entre otras cosas, por estar motivada por sus propios instintos a la bestia le es dable elucubrar, es estafar a los pequeños ahorradores con unas “Preferentes” que han sido otro de los muchos pillajes perpetrados por la banca. Con el archisecreto desarrollo del TPI lo que el Capital nos quiere imponer el culmen de los despropósitos que hasta ahora han estado imponiéndosele al pueblo.

 

Como fue denunciado en el video ¿Preparan PP, PSOE, UPyD y Ciu un golpe de Estado bajo la forma del TTPI?, los “Tratados” no pueden imponérseles al pueblo (como tratan de forzar estos cuatro partidos). Sobre todo sin que el pueblo conozca que es lo que se le trata de imponer. Y sobre todo, denegándole el derecho a que se celebre una consulta popular. Que es lo que estos partidos han votado en contra. Que el PP y Ciu estén de acuerdo en que esta consulta no se lleve a cabo es completamente natural. Están siendo consecuentes con su ADN; pero que los otros dos participen en este contubernio no digo clama al cielo; digo que el cielo, como representación de lo justo y de lo deseable es la antítesis de aquello a lo que con su participación tratan de condenarnos. Lo que nosotros entendemos por cielo se encuentra más allá de los intereses partidarios; de las violencias y miserias con las que estos partidos y nosotros mismos pretendemos alcanzarlo. El cielo no se gana a través de un asalto que en función de la fuerza con la que habría de ser éste alcanzado estaría condenado a defenderse por medio de otras fuerzas que subjetivamente trataran de arrancarle su dominio. Se gana dando un salto que nos permita alcanzar un escenario en el que nuestras subjetividades personales (y utilizo este término en la acepción con la que el sujeto se contempla a sí mismo como un ente en oposición al mundo externo), se encuentren determinadas por un control desubjetivado que (elaborado por las subjetividades que democráticamente hubieran participado a través de la colectividad) nos identifique con ese mundo externo con el que permanentemente nos encontramos en oposición. Se gana haciendo que el hedor a podredumbre sea irrespirable para quienes lo generen. Construyendo una comunidad en la que podamos respirar el aire limpio (no sé por cuanto tiempo) que nos está ofreciendo lo coloquial de su bóveda.

 

Esto es el salto que hemos de dar para que, teniendo que seguir utilizando la robótica, al Capital le sea dable hacerle frente a la coyuntura de no poder ofertar una demanda de mano de obra tanto en su propio mercado como en el mercado exterior. Y es que desde la posición en la que nos encontramos, se está viendo obligado a controlar más o menos despóticamente las inmigraciones que están llamando a nuestras puertas. Está viéndose forzado a llevar a cabo unas importaciones de bienes de carácter primario que están determinando lo que como exportaciones de productos más elaborados pudiera materializar. Se encuentra constreñido a que el mayor porcentaje de valor añadido inyectado en sus exportaciones tiene que ser equilibrado con unas acreditaciones que indefectiblemente están endeudando a los países menos desarrollados. Está obligados a exportar a crédito. Se encuentra ante el hecho consumado de que al tener en su propio mercado un volumen ocioso de mano de obra que ha de subvenir, y que por su naturaleza es comparable al que por su escaso desarrollo existe en otros mercados, “su” solución es la que Susan George argumenta en su libro. La de ampliar lo presumible y evitar sus consecuencias, contemplando una vez más su subjetivo y encubierto consecuente como una acción que por ser alarmante, considera que es justificable. Una solución totalmente compatible con la cultura y la conducta de los promotores, representantes agregados y afectos que en contra de toda lógica consideran que tienen que seguir alimentando a un enfermo terminal.